Cuando las personas me preguntan cuál fue la mejor experiencia que yo tuve en México, mi respuesta es siempre mi visita a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Esta experiencia fue poderosa y única. Me encanta mi visita a la Basílica por muchas razones.

Primera, es porque yo aprendí mucho sobre Nuestra Señora cuando era un niño y estuve interesado en visitar desde que era un niño. Cada año en mis cursos de español discutimos el cuento de Guadalupe; Juan Diego, el Arzobispo, Tepeyac y la Virgen María. Este cuento siempre me fascinó y me encantó la oportunidad de charlar sobre el cuento y las tradiciones de celebraciones en México y los Estados Unidos.

Este proceso de aprendizaje sobre Nuestra Señora he continuado toda mi vida; en las escuelas: primaria, secundaria y la universidad; y a través mi vida de fe. Si era posible, trataba ir a una misa para la celebración de Guadalupe cada año después de que me gradué la secundaria. También, de hecho, estuve bastante fascinada en la cultura e historia de Guadalupe que cuando fui un maestro de historia (en una escuela católica) yo tuve un retrato de ella en mi sala de clases.

Segunda, el año pasado cuando trabajé en el Centro Católico de San Pablo en Bloomington, IN, recibí una invitación para asistir en una súper-novena por la fiesta de Guadalupe de la comunidad latina. Por supuesto, yo asistí y me divertí mucho.  Todas las noches, la gente se reunió para rezar el rosario y unas oraciones, y comer juntos.  Era una experiencia como ninguna otra. A través esta experiencia yo aprendí mucho sobre la fe católica, la vida y la cultura mexicana. La devoción de la gente a Nuestra Señora fue admirable, y algo que yo quise.

Tercera, esta primavera, unos problemas con mi oído empezaron y estos problemas me causen mucha ansiedad e estaba muy preocupado por los problemas. En este tiempo de sufrimiento mental, yo empecé a rezar a Nuestra Señora para su intercesión por la curación.  Mientras no he recibido una curación, yo he recibido las gracias para aceptar mi condición. Estoy agradecido por estas gracias para calmar mi mente y mis nervios.

Mi visita a la Basílica fui la culminación de todas estas experiencias: las lecciones sobre Juan Diego y Nuestra Señora en mis escuelas, mi asistencia en misas de Guadalupe sobre los años, mi asistencia en la súper-novena y últimamente mis oraciones por una curación de la perdida de mi oído.

Cuando entré la Basílica, fue sorprendido en el tamaño de la tilma, es más grande de lo que yo pensé. También, la tilma parece exactamente como la mayoría de los retratos, solamente más grande. Después a llegar en la Basílica, yo ofrecí unas oraciones a Nuestra Señora, primero por la curación de mi oído, o en realidad, su intercesión a su Hijo por la curación. Segundo, en gratitud por las gracias que había recibido para aceptar mi condición. Tercero, por mis amigos y mi familia.

Después de estas oraciones cortas, una misa empezó y por supuesto yo asistí. La misa fue una boda por una pareja hermosa. Después de la misa yo junto con mi compañero Fray Tomás María, visitamos los otros templos en Tepeyac y en la propiedad de la Basílica. Era una experiencia poderosa para caminar en los lugares en los cuales Juan Diego y la Virgen caminaron. ¡El pensamiento que esta tierra es santa me dio escalofríos!

Entonces, regresamos a la Basílica y una lluvia fuerte empezó. Debido a que no pudimos salir sin mojamos mucho, fuimos a la capilla del santísimo sacramento para rezar. Este tiempo fue bueno porque pude procesar todos mis emociones y mis pensamientos sobre la experiencia. Estoy muy agradecido por la oportunidad para visitar la Basílica y la Reina de las Américas.

Si, alguna vez estará en la Cuidad de México, ¡vaya a la Basílica! ¡Está solamente a treinta minutos del centro de la cuidad!

 

Si no conoce la historia de Nuestra Señora de Guadalupe, el cuento puede encontrarla aquí: https://www.aciprensa.com/recursos/historia-de-la-virgen-de-guadalupe-1080/ )