No solo de pan …

La lectura de Isaías nos habla sobre todo lo que nosotros como predicadores deseamos: que nuestra proclamación del Evangelio sea bien recibida por todos los que la escuchan. Como mendicantes que somos, nosotros le pedimos a Dios, fuente de toda bondad, que nos dé las palabras justas para predicar; palabras que conmuevan e inviten a las personas a seguir su caminar hacia Dios. Y cuando eso pasa, regocijarnos al saber que el mensaje de Dios ha caído en tierra fértil y ha producido árboles fructuosos que saciaran el hambre de quien tiene ansias de Dios.

 

 

Como nos dicen las Escrituras, “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Dt 8,3). No es suficiente llenarnos de comidas y riquezas; también necesitamos ser alimentados por Dios, alimentados por la palabra de Dios. Y eso solamente pasa cuando desarrollamos una relación con Dios por medio de la oración, regando agua sobre las semillas sembradas para que se conviertan en nuestro alimento. Algunos de nosotros ponemos excusas diciendo que no tenemos suficiente tiempo para fomentar una relación con Dios a través de la oración. Otra excusa que ponemos es que carecemos de la sabiduría para comunicarnos con Dios. se nos olvida que Jesús mismo nos explicó como fomentar nuestra relación con dios: no necesitamos un diploma en estudios religiosos, ni hablar con grandes palabras. todo lo que tenemos que hacer es hablar de corazón, decir las palabras que Jesús nos dio en la oración del Padre Nuestro.

 

Cuando hacemos esto, rogamos por ese pan, por esa palabra que nos sostendrá cada día de nuestra vida, que nos acercará a Dios y que nos permite acercarnos a nuestro prójimo, satisfaciéndonos para que así podamos llevar el pan de Dios a los demás.