Como Tener Un Mal Día Bueno

Artículo original en Inglés/Original Article in English

 

Inevitablemente, la vida está llena de días malos. Ninguna cantidad de optimismo o pensamiento positivo va a cambiar esa realidad. Aunque tratemos no podemos prevenir algunas gripes y resfriados. Algunas noches no dormimos bien. Gomas ponchadas, reuniones decepcionantes, tareas estresantes parecen extrañamente imposibles de erradicar. Eso sin mencionar las pequeñas decepciones que ocurren en relaciones humanas – ser incomprendidos o no recibir aunque sea un poco de estímulo cuando se necesita. No todos los días pueden ser días maravillosos. 

                                                         

Pero a la vez no todos los días son horribles. No son solamente bueno o malos; muchos están en el medio. Propongo otra manera de pensar sobre ellos: días de uno, dos, o cinco talentos. ¿Recuerdan la parábola de los talentos? Jesús cuenta de un hombre que les da a sus sirvientes cantidades diferentes de talentos cuando se va de viaje. El sirviente que recibió cinco talentos ganó otros cinco, de igual manera hizo el de dos. Sin embargo, el sirviente que recibió un talento, no hace nada con el. Solo éste fue reprendido.

 

Tenemos mucho días de cinco talentos. Estos son los días en los que las bendiciones de Dios son mas aparentes. Nos levantamos refrescados, nos sentimos saludable, disfrutamos la mañana, encontramos suceso en el trabajo, conectamos con amistades y familiares, encontramos las oraciones significativas, y demás. Al final del día, sentimos gran satisfacción por haber usado nuestro tiempo adecuadamente. Estos días son encantadores.

 

Y ¿qué tal esos días de uno o dos talentos? A menudo lucen bien similar en la superficie. Estás en la cama enfermo (o aun peor, corriendo al baño), discutiendo con tu esposo(a), tratando con niños enfadados, sintiéndote triste, teniendo que obligarte a ir a las oraciones cuando no quieres, y demás. Oh, esos días típicamente son frustrante. La diferencia, sin embargo, es lo que hacemos con estos días. Dios no espera una respuesta de cinco talentos de nosotros–El no nos dio cinco. Eso está bien. Pero ¡sí nos dio algo! Si estamos enfermos, unas pocas oraciones y una sonrisa a los que cuidan de nosotros no son están demás. Preparar una cena sencilla nos llena igual. Ofreciendo una mano solidaria a pesar de tu mal humor aun importa. 

 

De hecho, puede ser mas difícil ver la diferencia entre un día de cinco talentos y uno de dos. Muchas veces tengo que obligarme a correr cuando pensaba que estaba muy cansado, solo para descubrir que puedo correr mas rápido que en semanas anteriores. Otros días pienso que estoy muy agotado para hacer tareas, y descubro que las he hecho mejor (ahora mismo estoy rezando que hoy sea uno de esos días…). Llego a las oraciones queriendo estar en la cama, y encuentro mejor descanso en la capilla. No, no siempre, pero de vez en cuando. A los días estupendos les gusta disfrazarse – Dios nos atrae mas profundamente en el amor a El y al prójimo más allá de lo superficial. 

 

El punto es: nunca tienes que tener un día de solo un talento. Si estas vivo, has recibido algo. La vida es la bendición más grande de Dios. El día nunca es desperdicio. Tampoco significa que todos los días son meritorios de premio; realmente algunas veces no tenemos mucho que ofrecer. Esta cuaresma, considera comenzar tu día preguntando: “¿1, 2, o 5? ¿Cuál será hoy? ¿Qué quieres de mi Señor?” No podemos hacer cada día perfecto, pero nunca serán desperdicios.