Rectitud

En la primera lectura, Dios le prometió a Abrahán que sus descendientes serían innumerables, y Abrahán confío en Él y creía la promesa.  Dios reconoció esta confianza como acto de rectitud por parte de Abrahán.

 

Entonces, Dios prometió dar a Abrahán la tierra cercana.  En respuesta, Abrahán le preguntó «¿Cómo sabré que la poseeré? »

 

¿Si me prometieras que me dieras unos CDs, y yo dijera, «¿Cómo sabré que los poseeré?», te sentirías ofendido, no?

 

Si estuvieras dispuesto a honrar mi pregunta, pues quizá intentarías aquietar mi escepticismo por cualquiera manera.

 

Pero así lo hizo Dios: mandó a Abrahán a sacrificar unos animales, y después envió a Abrahán una oscuridad espantosa y una visión de fuego sobre el sacrificio.  Mientras Abrahán experimentaba esta visión, Dios reiteró su promesa a Abrahán y la desarrolló: Dios prometió dar a Abrahán la tierra y le dijo que sus descendientes vivirían en ella.

 

¿Cómo puede aquietar esta respuesta el escepticismo de Abrahán?

 

Es como si por respuesta a mi escepticismo de tu promesa de CDs, me responderás, «¡Te lo prometo que las recibirás de veras!  De hecho, tus herederos las heredarán.»  Así es la respuesta de Dios.  Aún con los fuegos artificiales en la visión, todavía requiere que Abrahán confía en Dios en la manera precisa en que estaba dispuesto de hacer.

 

¿Qué es el punto de la respuesta de Dios, pues?  ¿De hecho, qué es el punto de Dios prometer la tierra en primer lugar?  ¿Si Dios quiere que Abrahán tenga esta tierra, porqué no se la da Dios ahora?

 

La solución de todas las preguntas está implícita en la respuesta a esta última pregunta.  Dios no estaba tratando de ser agente de propiedad para Abrahán.  Estaba tratando de desarrollar una relación con Abrahán.  Pero esta relación requería confianza en Dios por parte de Abrahán.

 

Y confianza en Dios vino difícilmente a Abrahán.  Apenas la había ganado, y recibió crédito con Dios, cuando la perdió, como clarifica la cuenta.

 

Fíjense, sin embargo, tan preciosa para Dios era la confianza de Abrahán: Dios la tomó por rectitud cuando la recibió.

 

Cuando nos lamentamos de nuestros pecados y añoramos para rectitud, esta es una cuenta buena para recordar.