La vida después de la muerte

En la primera lectura, Isaías indica la fecha de una visión religiosa no según un día, sino una muerte: “en el año de la muerte del Rey Ozías.”

 

Hay cosas tan dolorosas para una persona que los eventos en su vida pueden ser indicados por ellas: “el año en que se murió mi hijo.”  Una muerte difícil como esta divide una vida entera en lo antes y lo después: hay la vida que tenías antes de la muerte de tu hijo, y hay lo que sucedió después, después de la muerte de tus esperanzas y tus sueños para él.  A veces en tal pena insoportable como la de la muerte de un ser tan amado, una persona no sabe vivir bajo su propio dolor.  Una persona desconsolada ha perdido algo que le es central; y una persona puede derrumbarse cuando el centro no se mantiene.

 

 

En esas circunstancias, una persona puede entonces querer morirse también; puede ser que quiera venir al Señor también.  Cuando el Rey Ozías se murió, Isaías vino al Señor, sólo en una visión, cuando las puertas temblaban y la casa se llenaba de humo.   El problema es que, en realidad, no puedes venir al Señor antes de tu hora, y derrumbarte bajo el dolor sólo te consigue un aumento de penas.  Isaías respondió a esa visión del Señor diciendo: “¡Ay de mí!  ¡Estoy perdido!”

 

Pero esto no es el fin de la historia de Isaías.  Un ángel le abrasó la boca con una brasa ardiente.  Entonces Isaías abrió la boca y ofreció su servicio al Señor.  Cuando Dios preguntó, “¿A quién enviaré?”  Isaías dijo, “Aquí estoy.  Envíame a mí.”  Todo su servicio importante para el Señor ocurre después de la muerte que data su visión.


Cuando Isaías por fin se murió y vino al Señor, unos tres reyes después, había llegado a ser el profeta más destacado de Israel.  Porque a fin de cuentas él no se derrumbó sino vivió después de la muerte del Rey Ozías, produjo las grandes profecías del Mesías que aún ahora dan esperanza a todo el mundo.

 

Si puedes vivir bajo tu propio dolor, en vez de derrumbarte, entonces a través del dolor abrasador puede venir una vida nueva, una vida que antes te habría parecido inimaginable.  Si puedes vivir en ese período de tu vida después de la destrucción del deseo de tu corazón, entonces la gracia de Dios te podrá sacar vida de la muerte.