Algo Verdadero

La segunda lectura explica que una gran cantidad de personas que se ven muy bien, en realidad no son.

 

Estamos acostumbrados a una desconexión entre la apariencia y la realidad cuando se trata de la grandeza de gente.  Sabemos que alguien puede ser muy rico y ser un completo idiota.  Una persona puede ser muy famoso, un gran científico o una gran belleza en el cine, y ser un ser humano patético.  Una persona puede ser muy poderoso, en una empresa, en el país, y ser una persona totalmente despreciable.  Así que sabemos que puedes tener riquezas o fama, o el poder, y a la vez ser un perdedor exhaustivo curso.

 

Lo que estamos menos acostumbrados a pensar es la desconexión entre la aparición de la grandeza y de la realidad cuando se trata de cosas que se ven religiosa.  Y eso es lo que la segunda lectura llama a nuestra atención.  Alguien puede ser rica en experiencias religiosas, profetizando o hablando en lenguas, y ser un idiota.  Alguien puede ser famoso por ser abnegado cuidado de los pobres, y ser una persona patética con ego hinchado.  Alguien puede tener el poder de hacer milagros, incluso, la curación de los enfermos o mover las montañas, y estar podrido hasta la médula con arrogancia y orgullo.  Usted puede tener riquezas espirituales, la fama o el poder, y aún así no ser nada, como dice la segunda lectura.

 

Pero si aun siendo Donald Trump, Brittany Spears o Moammar Quaddafi no es suficiente, si incluso los que hablan en lenguas o atienden a los pobres o curan a los enfermos pueden ser nada, entonces ¿qué demonios hace falta para ser algo?

 

La segunda lectura se explica: se necesita amor.

 

Ninguna persona humana puede ser cualquier cosa, a menos que sea en la imagen de su Creador.  Pero Dios es un fuego devorador del amor.  Y así, sin amor, no importa qué otro tipo de grandeza aparente que pueda tener, en realidad, no eres nada.  Usted es sólo algo si, como Dios, esta en fuego con amor.

 

El verdadero amor no es un sentimiento que trata de complacer a todo el mundo y nunca crear problemas.  Más bien, es como el amor de Dios: dispuestos a morir para traer verdadero bien a aquellos a los que ama.  Y, como el amor de Dios, abraza a todos.  Esa clase de amor es realmente algo!  Y no somos nada menos que lo tenemos.