Tentado pero sin pecado

En la lectura del Evangelio del día de hoy, cuando María finalmente encuentra a su hijo, quien es ya casi un adolescente, le dice: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos estado buscándote llenos de angustia”. No es muy difícil darse cuenta de que las palabras de María son un regaño. Después de todo, ¡ella lo ha estado buscando por tres días!

 

Pero aquí la historia se enfrenta con la doctrina. Las Escrituras nos dicen que Jesús fue como nosotros en todo, menos en el pecado (Hebreos 4,15). Al mismo tiempo, quienquiera que tenga alguna duda acerca de la seriedad con la que las Escrituras toman la obligación de honrar al padre y a la madre, debe simplemente releer la primera lectura del día de hoy. Entonces, ¿cómo se reconcilia la doctrina del Jesús sin pecado con el Evangelio que habla de que su madre tiene que buscarlo por tres días?

 

La respuesta se encuentra en la explicación que Jesús le da a su madre: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que debo estar en la casa de mi Padre?”

 

Así, parece claro que Jesús pensó que su madre entendía su relación con Dios y su necesidad de estar en el templo de Dios, aprendiendo en todo momento. Por supuesto, en este aspecto Él estaba equivocado, pero su equivocación nos muestra algo tierno acerca de Él, ¿no es así?: Su equivocación nos muestra que Él le atribuía a su madre más conocimiento, más entendimiento del que ella realmente tenía.

 

Por lo tanto, Jesús no deshonra a María cuando se le desaparece por tres días sin decirle una sola palabra. Por el contrario, Él está de hecho honrándola al tenerla en un concepto muy alto, aún si el alto concepto que de ella tiene es equivocado.

 

Es cierto que estoy mostrando una manera en la que Jesús aparece en esta historia como libre de pecado, pero sólo porque Él es culpable, no de pecado, sino de haber cometido un error. Después de todo, la Biblia dice que Jesús es como nosotros en todo menos en el pecado y que errar es de humanos; por tanto, pensar que su madre es mejor de lo que realmente es, resulta ser tan sólo un error que no tiene nada que ver con el pecado.

 

Sin embargo, Jesús es suficientemente humano como para aprender de sus errores. El resto de la historia afirma que Jesús regresó a casa de sus padres y fue obediente a ellos. “Por tanto”, la historia concluye, “Jesús creció en sabiduría y en edad”.