Las Buenas Noticias

Las lecturas de este domingo se tratan de regocijo. La primera lectura le dice a la gente de Dios que griten con alegría, y la segunda lectura exhorta a los cristianos a regocijar siempre. El Evangelio dice que Juan Bautista predicaba una buena noticia a la gente. Entonces, ¿Qué dijo Juan Bautista? ¿Qué hay para alegrarse?

 

Ayuda a pensar sobre esta pregunta tener una idea de cuál es la mala noticia.

 

La segunda lectura sigue la llamada a regocijarse con una exhortación a no tener ansiedad. La mala noticia es todo aquello que aumenta las ansiedades. La primera lectura detalla algunas de ellas. Hay enemigos, hay desgracias -- la enfermedad, la pobreza, el desempleo, las desastres naturales, y todo lo demás.

 

Es posible encontrar un poco de paz en todas estas cosas llevándolos a Dios en la oración y poniendo su confianza en Él. En cualquier caso, eso es el antídoto para estas ansiedades recomendado por la Segunda Lectura.

 

Sin embargo, una persona puede tener ansiedades que son más difíciles para llevarlas a Dios. Existen las relaciones que tu has roto, los daños que has hecho en casa, los fracasos de que eres culpable en el trabajo. El pecado puede paralizar cualquier intento de alegría, en relación intima con Dios y con los demás. Usted puede poner su confianza en Dios, pero ¿qué sucede cuando usted sabe que Dios no confía en ti? ¿Qué sucede con la alegría en el rostro de este pensamiento?

 

Esa es la mala noticia.

 

Pero este es también el lugar donde las buenas noticias entran. La primera lectura nos promete que Dios se regocijará por ti. ¿Y por qué? La respuesta también está en la primera lectura: Dios te renovará, y cuando lo hace, usted será tan maravilloso que Dios mismo hará canciones sobre ti y para ti, y él mismo te las canta a ti.

 

Eso es una buena noticia increíble, ¿no? Pero, ¿cómo puede ser?

 

Aquí es donde las buenas noticias de Juan Bautista entran.  Cristo los bautizará con el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo, entonces vivirá en ti. Cristo es Emmanuel, Dios con nosotros, y trae a Dios el Espíritu Santo a nosotros. Cuando Dios está contigo y en ti, ¿cómo puedes dejar de cantar de alegría?