El Fin del Cuento

Cada persona tiene su cuento de vida.  Empieza cuando una persona nace, desnuda y desamparada, quizás con valor inestimable por su madre, pero sin mucha consideración por el mundo en general. Desde el primer capítulo, cada persona trata de llegar a una parta, y de ser algo.  En cada etapa, la persona espera si solo pudiera....¿solo pudiera qué? ¿Montar la bicicleta? ¿Ganar el favor de alguien? ¿Cumplir el título? ¿Conseguir el empleo? ¿Comprar la casa? ¿Aumentar el sueldo?....solo entonces habría recibido lo que quisiera tener. Solo entonces sería lo que quisiera ser.

 

¿Pero qué es lo que verdaderamente deseamos tener y ser? ¿Qué es el significado de cualquier cosa para que nos esforzamos en nuestras vidas? Al fin y al cabo, nadie sale este mundo vivo. ¿Y cuando aceptamos ese hecho, qué diferencia hace cualquier cosa? Cada capítulo de la vida de una persona se lleva inexorablemente al próximo, hasta que se lleva a la muerte.  Mientras que afrontamos la muerte, ¿nos preocuparemos de cualquier modo de estas cosas que antes nos esforzamos a tener y ser durante los capítulos pasados de nuestras vidas?

 

Se puede pasar que sí.  Una persona puede escribir el cuento de su vida de tal manera que el tema central es el Señor y las cosas del Señor. Tales cosas se endurecen a través de la muerte, hasta el mundo que es el capítulo eterno para las vidas del pueblo del Señor.

 

El Salmo ilumina este último capítulo brillantemente. En aquel mundo, al otro lado de la muerte, todos los fracasos, todos los pecados, todos los dolores – todo que causó lágrimas en la vida terrenal se redimirá en el gozo.  Aún si una persona terminara el cuento terrenal de su vida solamente con las semillas de fe, esperanza, y caridad, cosechará el fruto de aquellas semillas con regocijo en el mundo que vendrá. En aquel tiempo, cada miembro del pueblo del Señor maravillará en lo que habrá recibido y pensará que está soñando. Maravillará en lo que se habrá hecho y lo considerará tan increíble y tan bueno que se echará a reír con gozo.

 

Este fin del cuento es lo que vale la pena de vivir.