Llorar a Dios

En la segunda lectura, Pablo advierte a la gente a no llorar al Espíritu Santo.  Es una cosa triste para llorar a tu madre o tu mejor amigo.  Es realmente terrible llorar a Dios.  ¿Cómo logra una persona  hacer una cosa lamentable.

 

Llora a Dios cuando se involucra en la malicia, dice Pablo. Ahora la malicia es lo opuesto al amor.  Amar a alguien es querer el bien para él y para querer estar unidos con él también. Así que puede ser malicioso al negarse cualquiera de estos deseos de amor.  Si quieres lo que es malo para otra persona, o si rechazas totalmente a otra persona, eres maliciosas con respecto a él.

 

Usted no tiene que participar en el asesinato o el robo o el adulterio para llorar a Dios.  Como la segunda lectura implica, puede llorar a Dios sólo por insultar a otra persona.  Insulta a una persona cuando dice cosas malas sobre él, a su cara o la espalda, por el simple hecho de rebajarlo.  Al hacer esto, disfruta negativamente en su maldad.  Es por eso que maldición es malicioso.  Es lo contrario del deseo del amor para el bien del otro.

 

La amargura está en la lista de Pablo también.  Un trago amargo es que no tiene dulce en él, sino que sólo establece los dientes del bebedor en el borde.  Su corazón y su mente son amargas cuando se centran en el mal en las cosas, y su propio mal genio establece que todos los demás intentan de estar puntillas a su alrededor.  Usted no puede querer el bien para los demás si todo lo que puede ver es lo malo en ellos.  Y usted no puede querer estar unidos con ellos, ya su amargura rechaza toda alegría.  Y pues hay malicia en la amargura también.

 

Si insulten a otros, si son amargos, son maliciosos; y cuando son maliciosos, se oponen al amor.  Pero Dios es amor, y no es posible que exista una unión entre Dios y lo que se opone a Dios.

 

Su maldad se aflige Dios, entonces, porque él te ha perdido cuando son maliciosos, y, por Dios, su pérdida de la pena de duelo.

 

Te hace pensar en que tanto amó, ¿no?