¿Qué debemos hacer?

Una vez, un grupo de personas perplejas le preguntaron a Jesús - “¿Qué debemos hacer?” (Juan 6:28).  La segunda lectura también plantea esta interrogante.

 

La segunda lectura dice que si no guardamos los mandamientos de Dios pero decimos que conocemos al Señor, mentimos.  En otro pasaje de esta epístola (1 Juan 1:6-8), el autor dice que si decimos que no tenemos pecado, también mentimos.  O sea, mientes al creer que conoces al Señor sin guardar sus mandamientos, y también mientes si crees que no eres culpable de ningún pecado.

 

Entonces, ¿qué debemos hacer?

 

Cuando la gente le preguntó esto a Jesús, él les respondió, "Crean en aquél que el Señor ha enviado.”  La epístola dice que Dios envió a Cristo para que él fuera la expiación de nuestros pecados.  Él es el que nos salva de nuestros pecados.

 

Por ende, no tenemos que mentir.  Podemos decir la verdad: Somos pecadores.  Pero no por esto dejamos de guardar los mandamientos.  La respuesta del Señor a aquéllos que le preguntaron qué se debe hacer fue un mandato: "Crean en aquél que el Señor ha enviado."  Y por ello puede ser cierto que somos pecadores y también que guardamos los mandamientos del Señor.  Si creemos que Jesús es el Salvador, enviado por Dios como expiación por nuestros pecados, entonces aún siendo pecadores, guardamos el mandamiento del Señor.

 

Y si guardamos su mandamiento, entonces también es cierto que lo conocemos.  Lo conocemos, no como a un juez severo y siniestro, ni un amante indulgente al que no le importa lo que hacemos siempre y cuando seamos felices.  Él no es ninguna de estas cosas.  Él es el Cristo, aquél que Dios envió para salvarnos de nuestros pecados.  Cuando pecamos, y si no mentimos tratando de negar nuestro pecado, entonces él está ahí para salvarnos.  Esto es lo que significa que él sea el enviado de Dios, el Cristo, la expiación de nuestros pecados.

 

Y es esto lo que debemos hacer: conocerlo.