Día de la mujer: 5 versos potentes

Me desperté el otro día (el 8 de marzo) para descubrir que, al ver las noticias, fue el Día Internacional de la Mujer.  Por lo visto––sin saberlo yo––este día se ha celebrado desde hace ya unos 100 años.  Enterarme de esto fue una sorpresa feliz… ya que a mi me caen bien las mujeres.  Pero hablando en serio, pensé en escribir un post para el blog––hablando de las maneras en que las mujeres tienen dignidad y todas las maneras en que esta dignidad se ofende (pensé en el abuso, la pornografía, la esclavitud, el tráfico humano, la violación, la desigualdad, etc.).   Hasta escribí un post largo abordando todos estos temas, pero logré borrarlo sin querer.  No obstante, resulta que el día anterior había terminado un curso de medio-semestre en la violencia doméstica.  Pues, no quiero decir sencillamente que el Día Internacional de la Mujer sea igual con la violencia doméstica, pero en honor de todas las personas que sufren de la violencia (casi todos son mujeres y niños quienes sufren de la violencia de los hombres)… ofrezco estos 5 versos de la Sagrada Escritura, las cuales, bien entendidos, podrían cambiar el mundo:

 


1. “Mujeres, estén sujetas a sus maridos.”  Efesios 5, 1 Pedro 3, Colosenses 3, etc.  Estas palabras, trágicamente, se han usado una y otra vez para literalmente someter las mujeres a sus esposos o parejas.  Pero no es toda la historia.  San Pablo sigue para decir, “Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia,” y “amen a sus esposas como sus propios cuerpos…. Ya que nadie odia a su propia carne, sino la sustenta y la cuida.”  Sabiendo esto, ningún hombre cristiano podría hacer violencia a su esposa ni a ninguna otra mujer, contemplar quitarle su dignidad o imponer su propia voluntad, sin reconocer como Cristo siempre y en todos lugares trató a su propia novia, la Iglesia.  Se ofreció por ella, la acogió en todas sus formas, hasta fue obediente a ella (Lucas 2:51).  El Papa Pio XI escribió en la carta encíclica Casti connubii, 27 (1930) que la sumisión de la mujer a su esposo no puede quitarle su libertad ni su dignidad como persona humana; ni debe ella obedecer cualquier petición (especialmente si va en contra de la razón o la dignidad de ella); tampoco significa que ella sea ignorante, inmadura, la propiedad de su esposo o que se deba tratar como una niña.  Y una de las frases más hermosas de todos los escritos de los papas: “pues si el varón es la cabeza, la mujer es el corazón, y como aquél tiene el principado del gobierno, ésta puede y debe reclamar para sí, como cosa que le pertenece, el principado del amor.”
 


2. “Pero tu deseo te llevará a tu marido, y él tendrá autoridad sobre ti.”  Génesis 3:16.  Esto es parte del castigo que Dios le da a Eva justo antes de su expulsión de Edén.  Muchos entienden por esto que el hombre tiene el derecho (dado por Dios) de ejercer poder sobre la mujer.  Sin embargo, quiero ofrecer otra interpretación.  Uno podría concluir fácilmente que el hombre abusa y domina a la mujer por causa del pecado.  Estas palabras me hacen pensar en las mujeres que viven en relaciones abusivas.  Ella ama a su marido, en el principio deseó estar con él, y sigue deseándolo, pero él se ha vuelto contra ella… la domina como un tirano, un pecador.  Así que, el deseo de la mujer es frustrada por la opresión de su esposo.

 


3. “Dios odia el divorcio,” Malaquías 2:13-16, y “De modo que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido.”  Enfocándonos en las palabras de Jesús, parece bastante claro que a Dios no le agrada mucho el divorcio (Mateo 5:31-32, Marcos 10:2-16).  Las palabras del profeta Malaquías en contra del divorcio vienen con un contexto más grande.  Es una explicación a los sacerdotes judíos (que son hombres) de por qué el Señor no escuchaba sus oraciones… porque habían abandonado a sus esposas de la juventud--que eran Israelitas--para casarse con mujeres extranjeras (que tenían otros dioses que el Señor de Israel).  En esos tiempos, un hombre podría haber abandonado a su mujer por prácticamente cualquier razón, dejándola pobre y vulnerable.  San Pablo escribe a los coríntios (1 Cor 7:10-11) que el Señor manda que la mujer no se deba separar de su esposo; pero San Pablo continúa, aclarando más: “Sin embargo, si ella se separa, no debe casarse con otro, o debe reconciliarse con su esposo.”  O sea, Dios tampoco quiere la separación de los esposos, pero se considera aceptable dentro de algunos límites.  Cuando una familia tiene miedo de su padre/esposo, cuando se sienten en peligro,  la salida de la esposa/madre de la casa no es solamente legítimo, sino que podría ser la mejor cosa que puede hacer para demostrar su amor por él, por sus hijos, y por sí misma.
 

 

4. "Si alguien te pega en la mejilla derecha, ofrécele también la otra." Mateo 5:38-42. Estas palabras de Cristo del Sermón de la Montaña se han consagrado como el lema de la moral cristiana.  Sin embargo, hoy se usan principalmente por dos maneras: 1) para burlarse de este mandamiento, o 2) para conseguir que los oprimidos o abusados acepten el abuso y se sometan.  Pero esto no puede ser el significado de las palabras de Jesús cuando dice “No resistas al que te haga algún mal.”  Si fuera así, ¿Cómo podría Jesús defender a una mujer acusada de adulterio, rescatándola de ser apedreada por una manada de hombres despiadados (Juan 8)?   Más bien, ¿No le diría que debe aceptar la violencia de los hombres, literalmente ofreci´endoles la otra mejilla para recibir la próxima piedra?  No, ¡En absoluto!  Cristo resistió su mal, pero no con la violencia (que sería perpetuar el mal de ellos).  Su ejemplo es de la no-violencia, y la resistencia paciente… en la presencia del Sumo Sacerdote, el guardia lo golpeó y Jesús lo resistió diciendo justamente (Juan 18:22-23): “Si he dicho algo malo, dime en qué ha consistido; y si lo que he dicho está bien, ¿por qué me pegas?" Otra vez, Jesús resiste la violencia, no con más de lo mismo, sino con la verdad.
 


5. "Cargue con su cruz."  Mateo 16:24.  Estas palabras también pueden ser abusadas por los testigos de la violencia y la opresión.  A menudo, a la mujer abusada que busca ayuda se le dice que es su cruz que tendrá que cargar…. y que Dios desea que ella sufra de este modo para redimir a sí misma y a su esposo.  Efectivamente, ella está rechazada, silenciada, y forzada a volver.  Sin embargo, estas palabras de Jesús son verdaderas.  Pero creo que se deben ser radicalmente re-interpretadas.  Sí, es su cruz para cargar––es la cruz de cualquier persona que aguante los pecados de otros (especialmente de los opresores).  Pero esto no significa que uno tenga que someterse, tampoco que no haya nada que se pueda hacer para cambiar la situación… que sólo hay que darse por vencida y seguir sufriendo.  ¡De ningún modo!  A pesar de esto, es verdad que, a fin de cuentas, las víctimas y los supervivientes tienen que enfrentar la violencia que han sufrido.  Mientras, por supuesto, luchando contra la injusticia cometida contra ellos y contra otros, deben encontrar la paz en sus propios cuerpos y almas.  Tendrán que aceptar el mal del pasado, y trabajar para cambiar el futuro.  Esta es la cruz que cargan.  Las memorias buenas quitadas por el miedo y el dolor, las cicatrices, las lágrimas, y todo el daño que se les ha hecho.   Para Jesucristo, la cruz no es una herramienta de la subyugación o de la dominación––y tampoco debe ser así para nosotros, sus discípulos.   En cambio, es una herramienta de la salvación, de la liberación.  La via crucis es el camino a la libertad.  Cargar con su cruz es aceptar el reto del sufrimiento, no resignarse a ser víctima.